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El macho cabrío Sales a la calle y revientas de sensualidad por cada uno de tus poros Niños y niñas tomando sus autobuses de leche rumbo a la escuela para perderse del placer placeres en sí mismos esos potes de carnezuela o es que usted no se ha detenido en la libidinosa mirada de un niño que tropieza en mitad de la calle o es que no penetra su imaginación bajo sus uniformes blancos con cintas o es que su piel no vibra con la modulación de la palabra fresca y candor? Una mujer hermosa esposa probablemente de un edecán de la industria con traje negro geométrico que lanza su cuerpo hacia afuera cabello rubio pecas rubias gafas oscuras muslos de tafetán muslos de tafetán bajo nalgas de guardabarro nalgas de guardabarro sobre predisposición de los días piel quemada al espejo senos para recordar en la guerra bajando del automóvil cerrando los vidrios de las ventanillas parpadeando esos ojos de resplandor cuando miran al cielorraso y tú piensas en la madera de la cama de su marido en el color del bidet que refresca su frecuencia de caminata en esa manga de fotógrafo asolada por un mal de san vito en ese túnel del amor atrayendo tu boca pata de cabra con piel de lobo sobre carne de oveja en zig zag como quien no quiere la cosa como presa exquisita para tu paladar de vegetariano vegetariano del amor que nunca ha usado un trinchante que no ha metido su cabeza entre las fauces de la fiera de uñas filudas y feroces de uñas de esmalte sacasangre Se topan vírgenes con otras que han sido poseídas hasta el Japón Alzan la mano para pedirte limosna calientes cuerpos de miseria que llevarías hasta tu tina con el pretexto de un pan Tras las vidrieras de los almacenes muchachas de perfume y salón de belleza muestran entre sus dedos bultos de nylon transparente que entrará por dos piernas o exhiben sobre sus rostros los mágicos afeites y polvos de la madre celestina dorothy gray y te miran como diciendo vuelve a las seis estoy libre los hombre como que no se dan cuenta que las mujeres queremos ser empujadas tras los portones queremos ser violadas entre los cables de la luz Y en la casilla de teléfonos la estudiante universitaria que revienta de ganas a la que bastaría con hablarle del Kinsey Repor la mano sobre la cabeza e invitarla a un café dándole la impresión de que uno es un caso de estudio digno de ir hasta el resorte del colchón de la trampa Pero también sentir los choques de cuerpo a cuerpo en las colas del cine (sin entrar a ese cine) Pero también leche de pastelería desde mesa estratégica para abrir a la fuerza con tu mirada todo muslo cerrado Pero también ya no aguantarte y mandarle la mano al curvo culo de la mujer del más prójimo Y rayarle la madre a quien se disguste
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