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Yo, Jotamario, nacido en pleno siglo XX Bajo las luces de neón de la segunda guerra mundial (Precisamente el año de la célebre teoría de la fisión del uranio) Bendecido en el rostro con la primera bofetada pontificial de Pio XII En una pequeña ciudad del nuevo sur del mundo Donde mis padres se encontraron desde diferentes países para engendrarme Primeros llantos clínicos indicadores Del hombre que ha nacido para pobres designios Delgado sobre la piel de la tierra Y de estatura no mayor que una puerta Sobre un grano de arena del universo Tendido a meditar sobre el grano siguiente (Sobre los 9 granos de éste nuestro sistema solar Y sobre los millones del solar del vecino) Amenazado de muerte por comerciantes de frágiles esposas Indignados al encontrar sus muñecas desnudas Excomulgado bajo fianza por un tribunal religioso Luego de una intrascendente tentativa de sacrilegio Indiferente a la lucha de clases De órdenes de grupos de familias De la especie de los animales Y de la especie de los seres humanos Inteligente como un par de electrodos Orgulloso como la aguja de una brújula Iracundo como un guante de box Aspirando a tocar algún día el centro de la tierra con mi pene Y sin embargo apto para mirar el cielo Padecedor de enfermedades secretas E incurables pero no contagiosas Declaro al mundo mi pureza Mi santidad y mi inocencia comprobadas
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