LA BANDA DEL CIEMPIÉS se publicó como folletín en el suplemento Verano/12 (del diario Página/12) entre el 3/1/89 y el 8/2/89.

6. ¿Qué sucede con la pequeña vendedora de violetas?

El automóvil de Carmody Trailler podría decirse que volaba por las calles de la ciudad, procurando acortar, velozmente la distancia que lo separaba de la niña raptada, su cliente potencial, única oportunidad de poder llegar a enfrentar legalmente a la Banda del Ciempiés; mientras tanto, la niña había sido arrojada sin miramientos y aún dentro de la bolsa de arpillera usada en su secuestro, dentro de una habitación pequeña, oscura y maloliente. También la bolsa tenía un olor repugnante, como si hubiera sido utilizada previamente en el acarreo de pescado con un cierto grado de descomposición.

Después de un tiempo, que a la niña le pareció muy largo, oyó que se abría la puerta de la pequeña habitación y vio una cierta claridad a través del entramado de la tela y sintió que unas pesadas manos manipulaban en el alambre que cerraba la bolsa. También oyó una voz que murmuraba palabras y frases para ella incomprensibles, pues eran pronunciadas de un modo bronco y sordo, como hacia adentro, casi unos gruñidos grotescos, mientras las manos manejaban con gran torpeza el alambre hasta que al fin éste cedió y la bolsa fue abierta.

El tránsito automovilístico se volvía más complicado de día en día; las arterias de la ciudad ya no daban abasto para la proliferación de los vehículos de todo tipo y, a ciertas horas, casi diariamente se producían aglomeraciones y atascamientos, y los vehículos quedaban detenidos largo rato y a veces sólo podía irse avanzando muy lentamente y en forma esporádica. Carmody Trailler, en su desesperado viaje hacia el rescate de la pequeña vendedora de violetas, se encontró de pronto inmovilizado en medio de una de las calles de su recorrido; el fluir del tránsito se había detenido por completo y asimismo las calles perpendiculares se veían atascadas, de modo que no había una salida visible en lo inmediato. Carmody lanzó una maldición y sumó nerviosamente la bocina de su coche al coro de bocinas que, como un lamento y un reclamo, se elevaba en un amplio radio, apenas una descarga nerviosa por completo inútil, ya que no ayudaba a desatascar la aglomeración y, por otra parte, el sistema nervioso era realimentado nuevamente en sus tensiones con una carga aun más potente, al comprobar que la situación seguía incambiada y al recibir la descarga de todos los otros bocinazos.

También para Angus, el ayudante de Carmody, apostado en un portal a unos cien metros de la guarida de los secuestradores, las cosas resultaban difíciles. La demora de su jefe en hacerse presente le preocupaba cada vez más, pues no tenía otras instrucciones que la de esperarlo; ignoraba por completo cuáles serían los planes de Carmody, y no podía hacer nada para adelantársele y ganar algo de tiempo. Cualquier actitud personal que él tomara podría resultar perjudicial para esos planes, e incluso hacer más difícil o incluso imposible el rescate de la niña.

De pronto, observó que la mujer que había estado hablando por teléfono en el cafetín y que le había cedido el turno, salía ahora del cafetín y echaba a andar en una dirección que bien podía conducirla a la casa de los secuestradores. Algo en esa mujer había despertado en Angus confusos sentimientos; entre ellos, no estaba ausente una atracción, casi fascinante, de tipo erótico; pero al mismo tiempo había en Angus, desde un primer momento, como una señal de alerta hacia ella.

El detective la vio aproximarse a la entrada de la casa de los secuestradores. Contuvo el aliento por unos instantes hasta que, finalmente, la vio entrar en una casa contigua. Se sorprendió, al descubrir en él un suspiro como de alivio.

Mientras tanto, la pequeña vendedora de violetas, al salir de la bolsa, se encontró frente a un enorme oso marrón que la miraba con maligna curiosidad. Intentó retroceder, pero fue detenida por un gruñido muy fuerte y amenazador. "Carmody" -pensó la aterrorizada niña-, "sólo Carmody podrá salvarme. ¿Por qué no vienes, Carmody Trailler?".

(Próximo episodio: "La niña y el oso".)

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