LA BANDA DEL CIEMPIÉS se publicó como folletín en el suplemento Verano/12 (del diario Página/12) entre el 3/1/89 y el 8/2/89.

19. El misterio de los orígenes de Molly

Angus McCoy pasó unas dos semanas recluido en el hotel, con el pretexto de un estado gripal; lentamente logró ir ordenando sus ideas, en parte gracias a unos sueños, reveladores de su voluntad inconsciente. Resolvió no volver a su casa, a menos durante un tiempo, y mantener la falsa identidad de A. Wakefield; y se propuso visitar a un viejo amigo, experto en negocios inmobiliarios, para pedirle que lo orientara en esa profesión. Al vislumbrar perspectivas de futuro, sentía que las fuerzas iban volviendo a él. Se dedicó a breves paseos, para recuperar los reflejos y moverse por las calles con soltura, y después amplió su radio de acción volviendo a usar su coche. Cuando se sintió seguro de si y de sus sentimientos, buscó en un diario el calendario de actuaciones de Bear Betty y, para su asombro y desconsuelo, no lo encontró. En "The Blue Bear" le informaron que la artista estaba disfrutando de sus vacaciones anuales.

En efecto: Betty, acompañada de una irreconocible Molly, vivía su propio proceso interior en la agradable tranquilidad de un balneario; como aún no había llegado el verano, el lugar estaba casi desierto, y ambas podían disfrutar del sol, de largas caminatas por la arena y aun de algunos baños de mar que, aunque un poco fríos, eran placenteros y estimulantes, todo esto libres de la molesta presencia de extraños.

La pasión que había surgido explosivamente entre ellas no pasó de un breve chisporroteo; pronto se transformó en una calma relación, parecida a la de una madre y su hija, mientras en Betty cobraba fuerza la imagen de Angus McCoy. Por su parte, Molly estaba muy entusiasmada con su nueva vida; moviendo ciertas influencias, Betty logró para Molly, quien siempre había carecido de documentos, una documentación auténtica a nombre de Mary Smith; un cirujano plástico amigo y admirador de Betty modificó levemente algunos rasgos de la niña, con tal arte que nadie habría podido reconocerla. Y ya se habían dado algunos pasos en la instrucción de la jovencita, en una serie de materias que no excluían modales y etiqueta.

Además de Angus, en esos días de ocio la mente de Betty era ocupada por las razones del rapto de la pequeña. Betty sospechaba que tras esa imagen humilde podía esconderse la identidad de un personaje importante; por ejemplo, la princesa heredera de algún trono. Pero Molly tenía pereza de escarbar en su memoria, a pesar de los reiterados esfuerzos de su protectora.

- No recuerdo bien -decía Molly, con tono fatigado-. Sé que quien yo llamaba mi madre, probablemente no lo era, porque tengo un borroso recuerdo de otra figura distinta, más importante, cuando yo era muy pequeña. Pero desde que tengo uso de razón, mi madre es ésta que recuerdo: se llamaba Sarah, y tenía un puesto de verduras en el mercado. Me trataba bien, aunque no tenía mucho tiempo para dedicarme; yo andaba casi siempre en la calle -Molly callaba, y Betty quedaba a menudo esperando en vano que prosiguiera. Con tacto y paciencia, dejaba pasar horas, o a veces días, antes de insistir en el tema-. No -decía Molly-, no tengo ningún recuerdo preciso de aquella figura borrosa. En realidad, sólo tengo como un ambiente difuso en torno de esa imagen, pero nada tangible -y si Betty le pedía que intentara rescatar alguna imagen de eso que llamaba ambiente difuso, Molly decía-: Sí, a veces aparece otra presencia, como irrumpiendo en la escena estática; tal vez no es más que una voz, una voz masculina que dice algo, no sé qué.

"Puede que me lleve años", se decía Betty, "pero algún día conoceré la verdad acerca de Molly"; y entonces volvía a sus pensamientos sobre Angus McCoy, o simplemente dejaba de pensar, y se dedicaba al sol y al aire y a la cálida compañía de la jovencita.

Angus se vio obligado a una breve entrevista con John Adams, pues necesitaba cobrar el sueldo que Carmody girara desde Londres. John seguía excitado con el tema de la Banda del Ciempiés, protagonista de nuevos hechos terribles; preguntó a Angus si había leído los diarios.

-Sólo la página de espectáculos - dijo Angus-. Pero ella no ha vuelto aún.

(Próximo episodio: "Siguen las tropelías de la Banda".)

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