Después de la pelea

Miro el mar por la ventana.

La sal envuelta en el aire se recuesta sobre mi piel y la reseca. El ruido de las olas meciéndose, se filtra en mi memoria y de tanto en tanto las aguas me acarician, como plumas cuando se funden con la arena translucida de la playa.

Reparo en las gaviotas que borbotean chillidos y planean sobre tu cuerpo.

Me entretengo en sus hazañas. Fugitivas se enredan en tus cara y te picotean hasta arrancarte las entrañas por los hoyos de tus ojos.

Y entonces suena el portero. Y atiendo, te abro. Y las ventanas de mis ojos devuelven otra vez la Avenida Rivadavia.

A propósito, ya no te odio.

Anterior Sumario ana lema al sumario del número 4 Siguiente