Desafío Latino

Es mayo y los cafiolitos

golpeando los pies se sacan el frío

tomando ginebra en vasos de cumpleaños

guardan las puertas de la casa del placer.

Los de la nocturna van a sacarse las ganas

con las chicas,

a dejarles el polvo en los párpados,

bigotes de leche adolescente

sobre suaves pieles negras.

En una suerte de ironía internacional

las bolivianas

hace buenas francesas.

Los pibes llegan tarde a la escuela pero

livianitos, livianitos

Es mayo y los cafiolitos

desafían el frío de Rivadavia

con tarjetitas y

"sauna, jefe, sauna"

El repositor de coto

y su compañero del sector carnes

no arreglan el precio,

se van puteando con bolsitos al hombro.

Demasiado rápido llega la luz,

las chicas se adormecen,

despiden a los últimos borrachos,

dan vuelta las sillas.

La mañana trae el momento más lindo,

salen las chicas una a una,

en rutilante desfile meretriz:

Maida y Sonia de Cochabamba,

Adela y Rosa de Asunción,

Elba de Tucumán,

las demás de Capital.

Auténticas diosas del éxtasis,

princesas de la casa del placer

se alejan tomadas del brazo,

caminando Rivadavia en mayo,

con el beso de los latinos

zumbándoles la boca

y los restos de tanto amor ajeno

fosforeciéndoles la entrepierna

pero nunca el corazón.

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