Tenía cuatro años,
estaba en salita verde,
nos formaron en fila,
nos enseñaron el himno
y ahí apareció mi primera
depresión metafísica:
¡Yo no quería morirme!
¿Por qué tenía, entonces,
que jurar hacerlo y
¡encima!
hacerlo con Gloria,
que es mala, chupamedias
y el otro día
me rompió
el vasito telescópico?
Quienes desean inculcar
el fervor patrio
en los niños
deberían tener
más cuidado.