Este es un poema en homenaje
a todos aquellos poemas
que se me ocurren en el colectivo,
en el tren, caminando, en sueños,
y que nunca alcanzo a transcribir
porque no tengo papel ni lapiz
a mano en ese momento
y entonces
caen en el olvido,
dejando sólo el recuerdo
de que eran muy buenos,
de que eran mejores que todos
los que escribí hasta ahora,
¡si tan sólo pudiera rescatarlos!
¡si tan sólo mi memoria dejase
de conservar tantos poemas berretas
compuestos en idénticas circunstancias!
(ojalá el lector
sepa encontrar en éste
huellas de aquellos
perdidos en el fragor
de la lucha
con lo cotidiano)
(y,
si puede,
tenga a bien
depositar
su ofrenda
aquí)