Las putas de Tres Sargentos.
Todas las tardes al salir del laburo las veo,
paradas en la esquina con San Martín,
apoyadas en el vidrio del lugar ese
donde se juntan los gobernadores peronistas,
esperando a que algún cliente se acerque
y las lleve enfrente, al telo "Horizonte".
Paso junto a ellas y las miro a las caras,
le recorro sus cuerpos apretados,
y no puedo evitar pensar en quienes pagan
por tener sexo con ellas:
¡Qué terrible les resultará a algunos hacerse la paja
para preferir encamarse con semejantes bagayos!