Lo sé todo.

No puedo evitarlo,

creo no poder evitarlo,

no, no puedo evitarlo,

mi cerebro es como el parabrisas

de un auto en la ruta y los conocimientos

las libélulas, cascarudos, maripositas,

abejorros, moscones y langostas

que se espachurran contra él

y allí quedan, pegoteados en capas y capas

acumuladas en todos estos años de viaje.

Entonces,

¿esto quiere decir

que cuando en el colegio

me llamaban "traga"

lo que estaban haciendo

era escribirme con el dedo

sobre la roña

"Lavame, sucio"?

¡Ah! ¡Si yo pudiera...!

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