Una ausencia ininterrumpida de perro

Por más de diez años me acompañó

en todas mis lecturas un señalador naranja,

de cartulina gruesa, con una borla de lana amarilla

atada en un extremo y un Snoopy que decía

(cito de memoria):

"The good thing with books is

that you don't have to wait for commercials

to get a root beer!"

Lo había encontrado tirado

en una parada de colectivos,

más precisamente en la del 39, 68 y 152

que está en Plaza Italia,

Santa Fe entre Thames y Serrano

(que ahora se llama Borges

gracias al sentimiento de culpa

de algunos funcionarios),

y el otro día

se me perdió,

quizás para cerrar un ciclo y abrir otro,

quizás para buscar a un nuevo lector,

quizás no, quizás yace entre la basura,

no sé, pensar en esta posibilidad

me entristece

demasiado,

casi al punto del llanto,

desearía un mejor destino para mi señalador

naranja con un sucio pompón amarillo

y un Snoopy que recomienda implícitamente

beber algo que parece acetona disuelta en soda.

A muchos les parecerá desmedida

mi tristeza por algo tan insignificante

pero, saben, un buen señalador

es algo que no se consigue

así como así,

tirado en la calle.

Anterior al sumario del número 4 Sumario poesia