| El tipo no le cae simpático a Yahvéh
y lo mata sin dar ninguna explicación,
dejando a la mina viuda y sin descendencia.
El suegro, que quiere nietos,
la casa con el hijo del medio,
al que la idea de embarazar a la cuñada
no le hace ninguna gracia,
por lo que, si bien se la trinca,
acaba siempre afuera.
Mala estrategia,
no sólo porque al Barba
esto no le gusta nada
y lo mata también,
sino porque se genera
un malentendido histórico
y el tipo es recordado
por los siglos de los siglos
como un
pajero.
La tercera es la vencida,
dice el suegro,
y la compromete con
el menor de los tres hermanos,
el gurrumín.
Pero,
como la mina parece ser medio yeta,
por las dudas la fleta a casa de sus padres
(de los padres de ella, se entiende),
no sea cosa de tentar demasiado
al destino.
La mina,
harta de ser tratada como un pulóver viejo,
decide vengarse:
se viste como una puta,
se lo levanta al suegro
cuando este vuelve del entierro
de su jermu
y queda embarazada de mellizos.
¡Pavada de culebrón!
(Genesis 38) |