[Ilustró: Camilo Pérez Luque]

Problemas de la lírica
Leonardo Longhi

ACUARIO


la pequeña
taza de café, los restos
de café en el brillo
interior de la pequeña
taza: cerca de las cinco,
verano como acuclillado
en una burbuja de la tarde
azul, diría: oscilaciones
del ocio, alzar la voz, boyar,
caer de nuevo, otra vez
en este cuerpo
mudo sobre la madera: ¿arden
las mujeres apuradas
al cruzar la calle...?
¡Oh!, Marcelo
T. de Alvear y Paraguay.

*


copiar no copio, calco
con vocecitas plásticas los coloreados
miembros, corpúsculos
crepusculares: vocablos enlozados
que se quiebran al chocar
contra la luz, la ley: leídos
en el aire y prendidos en la luz,
de silabear, perdidos

*


tampoco diría que el molde
se rellena a cada rato, sobra
material para una obra interminable
mente mala, paso a paso
como el tintineo de la tarde,
como el dadá de la mayólica, allá,
la filigrana de babel, las heces...pero
no sé: ya es tarde
y empiezan
a caer
de a una,
las láminas del cielo

*


— ¿por qué no hablás ahora
si ibas a decirme justo
lo que quería oír?
— ¿quién grita?
esto o algo así
conversaban la mujer
y la nenita (tres
o cuatro años), lo que no
se entiende, realmente, es
la propiedad, el turno
de habla de las voces: ella
es tan joven todavía...la nena
articula un susurro...algo monstruoso
y pueril o si se quiere en el colmo
de lo verosímil, pero hay algo
peor: rumiaban ellas
en el bar vacío, invisibles
para el mozo (ahora ríe) y justo
entra un tipo algo canoso, tan
joven todavía y  bostezó, sopló
la escena...y fumaba
retozaba sin tapujos
en el puro regodeo de su arte...

*


copiemos: lo que buscaría,
de buscar: una culminación...¿de qué?
pero ya es tarde: el taxi
y la pequeña se parecen (negro,
amarillo), incluso ella
se desliza exhibiendo una marca
en la parte posterior del muslo (no: atrás
de la rodilla, donde se forma una H,
aspiración) esa línea
roja (¿se le incrusta
el borde
de la silla?), la carne blanca
incluso le temblaba ahí, cuando cruzó
la calle, vanidosa, pero era
tarde: roja, azul,
perecedera: le colgaba
esa cicatriz de nada
(hurtada
al amor)
como de un hilo

*


ahora el sol, un brillo póstumo: helado
de narrar, pistacho
en la lengua familiar, mal
retenido, no
señor: la tarde corre
hacia su imán, un presentir... sin fin
la patria paga... (pero es tarde), a ver,
a ver señores, copien bien:
'...para escribir así/
se enlaza un mirlo...'

(1998)



Espineta


 1


no hay nubes en equilibrio, siempre cuelgan de no sé qué del cielo que se pierde

.


en la cama de agua
amaga otra

.


enlutada,
de sabor amargo

 

2


un aquelarre de conchudas sibilantes,
dicen:
el rock nacional es una música ávida de dictaduras
dicen:
no existe el olor a menta, lo inventamos ahora
dicen:
la poesía es lo último
que se pierde

 

3


caminábamos
por esas calles de madrugada
coghlan, casi belgrano
había algún gato
un auto cada tanto
árboles en caravana,
cruzando las vías
muy lejos del tren
 
peleábamos
hablábamos fuerte
tres varones y una mujer
ni siquiera muy en pedo
simulando
estar acá
sin querer estar
 
cuando nos callamos
resonaron
nuestros pasos
ahí nomás,
fuimos los campeones
de la intrascendencia
 
deseábamos, sin duda,
asesinarnos,
no
nos soportábamos
pero todos, todos habíamos cantado alguna vez
para saber cómo es
la soledad

(2006)



Teoría


"Por favor, presten atención a cuántas veces en una poesía se encuentra
'como'. 'Como', o 'como si', o 'es como si', éstas son construccion auxiliares,
por lo común fugas al vacío".
Gottfried, Benn, 'Problemas de la lírica'


I


como ubicado por capricho
en el centro del relato, capitula, dice:
'aquí se canta el mes
de los primeros fríos', pero habla
solo, desde el centro falso
del relato alza esa voz
escuálida, cree recordar
unos objetos, libros
con versitos, como saboreando
un veneno rememora:
'labor que se centra en la boca',
y segrega nombres, desenrolla
su pequeña euforia, casi a tientas
ríe de sus logros, penas,
cuenta las monedas
que por logros no se cambian, dice:
'ideogramas de la fe', tensa
el arco, escupe: 'unos hombres
y mujeres que creyeron por entonces
ser poetas...'

II


como si fuera otro
lame unos relatos, yertas
lenguas, ¿cantos ejemplares? ¿libros
de la vida?: si los leyeron
confunden ese aire
corrompido con caricias
póstumas, la pericia
de unas manos
destinadas a cerrar los ojos
de los muertos; si los ignoran
son escritos, ellos, mientras
comen, lloran, se contemplan
encorvados (¿'me atrevo
a ese durazno?'), son
comidos.

III


como si soñara otra escena, otra
voz, al hablar
lo disimula: 'en el falso pie
de un instante de descuido
en el que no se muere
sólo por exceso
de tensión', pero pensando
obsesivamente: 'pesadillas
de páginas sobre nada,
estilo', sabe que es
inútil estirar
la cuerda: la casa está
vacía -ni enemigos
ni mujer- y aturdido
en los rincones huele, husmea,
se hace eco de sonidos
femeninos, asimila
éxtasis y olvido, se acaricia
carnes flojas, canta:
'el mar vuelve sus oscuras
páginas', canta encorvado
a la espera de antiguas
plagas, fuegos
que eliminen arcos de tensar la voz,
el sol, lo que se esfuma: '¿pero
esta lengua, muerta
al fin -dirá- es mía, seca
espuma?'

IV


como si supiera eso, que
la falsedad del tono aguza el odio
y da al mal, masacres
tenues, sueña que inventa,
la oscuridad, juega en reposo, pero cada nimio
movimiento lo devuelve al carozo
de la duda: ¿una tarde
de verano resoplaba el maestro,
transpirando insistía
en el fin de toda épica?, ¿o lo soñé,
como al gordo que enjugando
la melaza dice: 'necesito
un pequeño vacío'?; por las dudas
allí lame, aunque sea
por probar la materialidad
de una escena, su
simplicidad absurda: ¿no saber,
no hacer?, es fácil: ahora
que la voz se te ha secado,
podés recuperar el tono, resignarte
alegremente a ser el mismo idiota
de tus versos.

V


y si no hay
relato, no hay centro, ¿hablar
de mí sería igual a descubrir
a mis hermanos las llagas
de esta lengua? ¿y alcanzaría
así, por un instante,
cierta dicha?

(2000)



Flotación


Si digo que hay una mujer
Apoyada en el borde del mostrador no digo nada o digo
Que hay una mujer en el borde del mostrador
Apoyada ahí porque pienso que hay una mujer
Ahí apoyada y creo ver una figura de mujer apoyada en el borde
Del mostrador o no creo nada y hay
Una mujer apoyada en el mostrador y pienso en su figura ahí
En el borde y no digo que la veo porque hay o
Puede haber una mujer ahí apoyada en el mostrador
Y si pienso en la mujer en el borde del mostrador
Y no hay una mujer en el borde del mostrador pienso
Que no hay una mujer o que hay una mujer
Y pienso nada o pienso que veo que hay
Una mujer apoyada ahí en el borde y digo que hay
Una mujer apoyada en el borde del mostrador
Y escribo pienso que hay una mujer apoyada
O escribo nada y hay una mujer en el borde del mostrador
Y  pienso en la mujer apoyada en el mostrador
Y veo que hay una mujer
Que nada apoyada ahí en el borde

(2006)



Ola


Loco, se escribe como endemoniado
a veces me imagino
que el mar nos traga a todos
y lo volví a hacer,
este fue uno de esos: alejandrino
así uno se torna un cormorán en su ballet de charcas
pero vendrá la muerte locutora
a desmarcar el paso con su trino
 
este hombre cito: poeta marino
no tenés p’al vino
la otra noche la locutora bien
pero bien llena de espermatozoides
bajo el trajecito
agradeció el premio:
“en el ojo de la tormenta se vuelven progres
se aprietan para mantenerse a flote
cinco años más”
 
aplauden todos y ella los contempla
maquillándose como una yegua
parca
globalizadora: tsu
nami

(2006)

Leonardo Longhi nació en la ciudad de Buenos Aires en 1968 y es uno de los responsables de La idea fija. Textos de su autoría fueron publicados en la revista 74 Metros, en la Antología de Poetas Argentinos Noveles (en ocasión del Premio Edenor de Poesía Inédita organizado por la Fundación el Libro en 1996), en Diez Lecturas de Arlt (Premio Edenor de Ensayo 2000, organizado por la misma Fundación) y en Buenos Aires / Escala 1:1. También obtuvo una mención honorífica en el premio FATSA de Poesía 1997.