Los inadaptados no te olvidamos Marilyn
Jotamario
Ahora que los gusanos han echado sobre tu cuerpo la primera palada del olvido
ahora que vives debajo de Los Angeles sin necesidad de psiquiatras
ahora que el hueso altivo de tus caderas es puro polvo en una caja y puro polvo son tus nalgas diseminadas por el suelo de raso de tu tumba
ahora que la totalidad de tu cuerpo cabe en la más pequeña de tus polveras
ahora que las uñas de tus pies yacen a tus pies disgregadas como planetas muertos y los tacones de platino de tus zapatillas de gala se doblan entre canastas champaña bajo el peso terrible de la ausencia de tu talón de Aquiles
ahora que en tu ropero las polillas han hecho lo propio con tus trajes olorosos a fiesta en Beverly Hills a Chanel número 5 a los cinco dedos de una mano
ahora que el millonario excéntrico que alquiló la mansión que habitabas en Brentwood ha dejado de buscar tus axilas en los rincones de la sala y organizar con sus invitados un safari de rinocerontes en el Perú
ahora que el psiquiatra que te atendía se ha declarado en quiebra y para pagar sus impuestos está escribiendo tus "memorias" y además porque a sus tres esposas les hace falta los doce mil dólares mensuales que le pagabas de honorarios
ahora que las pastillas soporíferas que tomaste se agotan rápidamente en las farmacias como canciones de cuna definitivas
ahora que hasta en las cintas viejas de celuloide se están cerrando tus ojos cansados de soportar tanta pestaña tanta vigilia tanta viga
ahora que ya nadie sabe quién era Norma Jane Baker porque las Baker, Norma Jean abundan en los directorios telefónicos
ahora que los 188.000 millones de psicópatas ya no te ven en sus sueños en inglés con leyendas en castellano como una bruja de salem volando sobre un bate de béisbol
ahora que la obra dramática de tu ex-marido sobre tu vida ha quedado en tablas ante los críticos de Broadway
y ha dejado de alumbrarte para siempre el sol de los fotógrafos
oh gata llena de misterio sobre el mercedes benz del olvido
en este pequeño país latinoamericano que se llama Colombia
vivimos varios poetas inadaptados que no queremos olvidarte
(Tú Marilyn fuiste más importante para nosotros que la doctrina Monroe)
y que nos acordamos de ti cuando sale la luna sobre los "jaguares"
cuando bajamos deslizándonos por las pasarelas del jet
cuando leemos en la prensa que Dalí ha hecho de tus senos una escultura de gavetas
cuando pasa por nuestro lado veloz como una sirena una ambulancia blanca de dos pisos
y nuestras mujeres gritan en lo más alto de los ascensores.
A veces como ahora te elevamos una oración por qué no te elevamos en una oración
en un réquiem en un antirréquiem en un responso
qué sabemos nosotros de estos nombres
sólo que cada hombre ora a lo que más ama
sobre todo si lo que más ama está muerto
y es entonces cuando queremos acostarnos bocabajo en el cementerio de Westwood
para sentir el cosquilleo en nuestros poros púbicos de las lanzas de hierba que crecen desde tus ingles norteamericanas
ahora que estás muerta y reposas enquistada sin muchas esperanzas en la resurrección de los cuerpos
en ese pequeño lugar que es como el ombliguito de América luego de haber vivido entre reflectores y niebla entre almacenistas y magnates entre dramaturgos y policías entre los espejos y el espejismo del amor.